Navajas

 

En la comarca del Alto Palancia, al sudoeste de la provincia de Castellón, se encuentra Navajas, un pequeño pueblo rural con grandes tesoros por descubrir.


El origen del actual Navajas es musulmán. Sus calles, estrechas y encumbradas, conservan aún esa estructura morisca. Estuvo bajo el gobierno de Zayd Aby Zayd, el último gobernador almohade de la Taifa de Valencia, hasta que fue conquistada en 1238 por Jaime I, quien cedió este municipio al obispo de Segorbe. Desde el siglo XIV y hasta el XV, el pueblo de Navajas pasó de mano en mano por diversos señores feudales, y en 1636 accedió a la condición de municipio. Fue ese mismo año cuando el justicia Roque Pastor plantó el olmo que podemos encontrar aún hoy en día en la Plaza del Olmo, en el centro del pueblo. Su último señor feudal fue el marqués de Dos Aguas, el mayor marquesado de Valencia. 

La privilegiada situación de Navajas y su buen clima han favorecido que desde el siglo XVIII  el turismo valenciano eligiera este pueblo como lugar de veraneo permanente. De ahí su amplia zona residencial, con  casas señoraiales de cuidados jardines, entre las que destaca Villa Pilar. Además, Villa Pilar tiene un papel fundamental en la historia de Navajas, ya que fue su primera propietaria, doña Matilde "la Cotorra", quien a principios de siglo XX consiguió ponerse en contacto con Calvo Sotelo para que Navajas ampliara su término municipal y llegase a ser lo que hoy en día es. 

Actualmente, Navajas es un pueblo de más de 700 habitantes en medio de la naturaleza, con un interés cultural relevante por la arquitectura singular de sus villas y sus paisajes montañosos alrededor del río Palancia. Cuenta con varias rutas de senderismo y ciclismo, como la Vía Verde o la ruta de Ojos Negros; y parajes impresionantes que se pueden descubrir a pie, como la cascada del Salto de la Novia, la ermita y monasterio de La Esperanza, la Torre árabe de Altomira, o el pantano del Regajo. Igualmente, está muy próximo a enclaves medievales del Camino del Cid, como Jérica y Segorbe. Además, el pueblo cuenta con todo tipo de servicios: supermercado, aparcamiento, farmacia, panadería, bares y tiendas.


Paraje del Salto de la Novia.

 

Ermita de La Esperanza. (siglo XIX).

Restos del antiguo Monasterio de La Esperanza. (siglo XV).